Abstinencia alcohólica

Urgencia baja
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Es el cuadro clínico que aparece cuando cesa un consumo abundante y prolongado de alcohol, ya sea un cese voluntario o involuntario por no poder acceder al alcohol.

La interrupción repentina resulta en hiperactividad del sistema nervioso.

Los síntomas leves incluyen taquicardia, temblor de manos, insomnio, ansiedad, etc. La forma más grave es el delirium tremens y puede ser mortal hasta en un 5% de casos. En el delirium aparece agitación, alucinaciones, respiración acelerada o incluso convulsiones o arritmias.

El diagnóstico se realiza a través de la historia clínica, debiéndose descartar otras enfermedades que causan síntomas similares.

El tratamiento es sintomático y con ansiolíticos (benzodiacepinas).

Referencias bibliográficas
  1. Robert S Hoffman, MD.Management of moderate and severe alcohol withdrawal syndromesUpToDate, Noviembre, 2015.
  2. Hecksel KA. Inappropriate use of symptom-triggered therapy for alcohol withdrawal in the general hospital. Mayo Clin Proc 2008; 83:274.
  3. Cassidy EM. Symptom-triggered benzodiazepine therapy for alcohol withdrawal syndrome in the emergency department: a comparison with the standard fixed dose benzodiazepine regimen. Emerg Med J 2012; 29:802.
  4. Hack JB. Resistant alcohol withdrawal: does an unexpectedly large sedative requirement identify these patients early? J Med Toxicol 2006; 2:55.
  5. Marc A. Schuckit. Alcohol y alcoholismo. Harrison. Principios de Medicina Interna, 19e. Capítulo 467.
Autor
Dra. Patricia Sánchez
Copyright
© TeckelMedical 2026

Síntomas

    Ansiedad


    Alucinaciones visuales


    Sudor excesivo


    Alucinaciones con insectos


    Temblores

Síntomas a considerar

Confusión mental
Palpitaciones
Agitación psicomotriz
Sudoración excesiva

Autocuidado

Mantener una alimentación equilibrada: aumentar el consumo de frutas, verduras, carnes blancas y disminuir comidas ricas en grasas y frituras.
Realizar actividad física de forma regular, adaptada a la edad y condición física, con una frecuencia de al menos 3 veces a la semana.
Reducir situaciones que provocan estrés psicológico.
Mantener una hidratación de 2 litros por día.
Consultar con médico de cabecera la indicación de ansiolíticos.