Es toda lesión a nivel de la espalda que afecta a la piel produciendo una pérdida de su integridad.
Generalmente es debida a caídas, golpes, quemaduras, armas y otro tipo de accidentes.
Se puede manifestar con sangrado, dolor y enrojecimiento. En caso de añadirse infección puede acompañarse de decoloración, hinchazón, calor, dolor, descamación, escozor, etc. Dependiendo de su gravedad, puede ser necesaria asistencia médica.
El diagnóstico se obtiene mediante interrogatorio y exploración física de la zona lesionada.
Dependiendo de la profundidad de la herida se clasifican en:
Superficiales o simples: dañan solamente a capas externas de la piel (epidermis y dermis), sin afectar a elementos nobles como vasos sanguíneos, nervios o tendones.
Profundas: se extienden más allá de la capa más profunda de la piel (tejido celular subcutáneo) afectando a varios tejidos, piel, músculo o huesos. La reconstrucción y regeneración será más dificultosa.
Perforantes : penetran cavidades orgánicas, llegando a lesionar órganos.
Por empalamiento: causadas por un objeto inciso-punzante, que queda atrapado en el cuerpo provocando diferentes tipos de lesiones y afectación de órganos.
En muchas ocasiones se pueden manejar en casa o a nivel ambulatorio. Si la lesión es profunda o el sangrado muy importante deberá recibir asistencia de un especialista en un hospital.
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