Las infecciones de las heridas representan la invasión de las mismas por una o más especies de microorganismos.
Tanto las bacterias, hongos y virus pueden provocarlas. El tipo de microorganismos que infectan más comúnmente las heridas depende del ambiente en el que se ha producido, del estado inmunitario del individuo y de la profundidad de la herida.
Los signos y síntomas generales son enrojecimiento y decoloración, tumefacción, hinchazón, calor, dolor, descamación, escozor, formación de pus, piel endurecida o tensa, aparición de manchas o estrías rojas, y a veces fiebre, especialmente si la infección llega a la sangre.
El diagnóstico se basa en la observación, el examen físico, los signos y síntomas. Las pruebas de laboratorio son muy útiles para identificar al microorganismo responsable y determinar el tratamiento antimicrobiano que resultará más eficaz.
Muchas infecciones bacterianas o víricas superficiales se resuelven por sí mismas sin necesidad de tratamiento. Otras infecciones bacterianas solo requerirán tratamiento antimicrobiano tópico y en algunos casos se requiere incisión y drenaje. Las infecciones profundas y las que son persistentes suelen requerir tratamiento antibiótico oral.
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