Es la salida del intestino fuera del abdomen, protruyendo por un orificio situado en la pared abdominal baja. El intestino queda atrapado pero no existe compromiso de la circulación sanguínea.
Puede ser de causa hereditaria o de causa adquirida, existiendo múltiples factores de riesgo que provocan un aumento de la presión intraabdominal.
Se manifiesta como un bulto doloroso en la parte baja del abdomen, náuseas, vómitos, dificultad para expulsar gases y abdomen duro. Además puede acompañarse de síntomas generales: fiebre, taquicardia y signos de shock.
El diagnóstico es clínico mediante interrogatorio y exploración física que pone en evidencia un bulto abdominal imposible de reducir a través del orificio herniario. Un análisis de sangre puede mostrar signos de infección, fracaso renal y parámetros de shock.
Requiere tratamiento quirúrgico urgente, con resección y empalme de un segmento de intestino en la mayoría de casos.
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