Es un aumento de la presión sanguínea que tienen las arterias de los pulmones. Se considera hipertensión si el registro es mayor de 25 mmHg en reposo o mayor de 30 mmHg durante el ejercicio. El aumento de presión sobrecarga al corazón, que tiene que aumentar el trabajo para expulsar sangre hacia la circulación pulmonar.
Las causas más frecuentes son: hereditarias, enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares y afectación de la circulación pulmonar por embolias o trombos.
El síntoma principal es la sensación de ahogo, primero con el ejercicio y más tarde en reposo. Otros síntomas: sudor nocturno, tos crónica, dolor en el pecho y de cabeza.
El diagnóstico de sospecha es clínico, mediante interrogatorio y exploración física. Requiere pruebas complementarias para su diagnóstico definitivo; electrocardiograma, radiografía de tórax, ecocardiografía son las más frecuentes.
El tratamiento debe individualizarse según el caso para normalizar la presión arterial, mejorar el trabajo cardíaco y la oxigenación. Se basa en medicación vasodilatadora y fármacos de soporte (diuréticos, anticoagulantes, oxigenoterapia, digoxina, etc.)
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