Liquen escleroso es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, caracterizada por la presencia de pápulas o placas blancas atróficas.
Afecta fundamentalmente a las mujeres posmenopáusicas, pero puede aparecer en ambos géneros y en otras edades. La prevalencia en la población general se estima en 1 de cada 300-1.000 individuos.
La causa se desconoce, pero parece estar provocado por un sistema inmunitario hiperactivo o un desequilibrio hormonal. No es contagioso y no se disemina a través de las relaciones sexuales.
Las personas afectas de liquen escleroso pueden no manifestar síntomas. En caso de presentarlos, pueden ser algunos de los siguientes: presencia de zonas blancas y lisas en la piel, enrojecimiento en la zona y picor (prurito). Aunque puede afectar a zonas extra genitales, la mayoría de casos afectan a la zona genital provocando dolor y molestias en las relaciones sexuales. En mujeres con cuadros intensos y prolongados, puede aparecer atrofia y retracción de la vulva. Los labios menores se fusionan y desaparecen, el clítoris se desdibuja y el orificio de entrada a la vagina puede llegar a estrecharse e incluso ocluirse. Sin embargo, la mucosa vaginal nunca está afectada. En caso de presentaciones mas graves y evolucionadas pueden asociar desgarros con sangrado y úlceras. En hombres afecta con mayor frecuencia a personas no circundidadas porque las lesiones suelen aparecer en el prepucio.
Se llega al diagnóstico mediante historia clínica y exploración de la zona afectada. Puede ser necesraio realizar una biopsia para confirmalo.
No existe un tratamiento absolutamente eficaz, pero el médico puede recomendar cremas o ungüentos que ayuden a devolver un aspecto más normal a la piel y disminuir la predisposición a formar cicatrices. Los corticoides tópicos potentes controlan los síntomas y mejoran la evolución, aunque su uso prolongado puede aumentar la atrofia de la piel. Las cremas de estrógenos al 0,01 %, la progesterona tópica al 2 % o la terapia hormonal sustitutiva en posmenopáusicas, ayudan a mejorar el estado de la piel, pero son insuficientes como tratamiento por sí solos.
Como la enfermedad puede volver a aparecer con el tiempo, puede requerir seguimiento del caso a largo plazo.