La articulación sacroilíaca es la que conecta la zona inferior de la columna vertebral con el hueso de la pelvis. Actúa amortiguando las fuerzas que se generan con el movimiento de las piernas hacia la columna vertebral, como por ejemplo al saltar.
En mujeres embarazadas juega un papel importante en el momento del parto; un movimiento bajo de esta articulación ayuda a ensanchar la zona por donde la cabeza pasa a través del anillo pélvico, facilitando el nacimiento del recién nacido.
Aunque es más frecuente conforme avanza la edad, puede aparecer a cualquier edad afectando por igual a hombres y a mujeres.
Los traumatismos repetidos durante la práctica del deporte, las posturas incorrectas y la osteoartrosis, son las causas desencadenantes más habituales. Otras causas: caídas, patadas al aire, torsión pélvica y Espondilitis Anquilopoyética.
Se manifiesta con dolor en la zona baja de la espalda. El dolor puede empeorar al sentarse, al girarse y al estar en pie durante mucho tiempo. Suele acompañarse de contracción reactiva de la musculatura lumbar y de las nalgas.
El diagnóstico es clínico, mediante el interrogatorio de los agentes causales y de los movimientos que aumentan o desencadenan el dolor. La exploración física con movimientos específicos de las piernas sobre la articulación de la pelvis, pone en evidencia éste síndrome. Una prueba de imagen como la tomografía computarizada y/o la resonancia pueden ayudar al diagnóstico. La desaparición del dolor al administrar analgésicos directamente en la articulación sacroilíaca es la prueba diagnóstica más confirmatoria.
La fisioterapia favorece el proceso de recuperación, que suele ser largo. Es recomendable evitar estar largos periodos sentado, poniéndose en pie con regularidad para alargar la columna vertebral, así como hacer ejercicios para fortalecer la musculatura estabilizadora de la pelvis.
El tratamiento se basa en el control del dolor y evitar la causa desencadenante cuando se conoce. Habitualmente se inyectan analgésicos locales en los ligamentos de la articulación sacroilíaca o directamente en el espacio articular. Se pueden inyectar además, corticoides y anestésicos locales para reforzar el control del dolor.

