Enfermedad degenerativa de la articulación de la cadera, que causa un daño progresivo en el cartílago y en las estructuras circundantes. Es más frecuente en personas mayores de 50 años y en el género femenino.
La causa es multifactorial pero incluye predisposición genética y factores como edad, displasia de cadera, obesidad y microtraumatismos.
Se manifiesta con dolor en la ingle que puede descender por la cara interna del muslo hacia la rodilla. El dolor típicamente aumenta con el ejercicio, por ejemplo, caminar o subir escaleras. Se puede asociar a deterior de la movilidad de la extremidad incluso rigidez.
El diagnóstico es clínico mediante interrogatorio dirigido y exploración física. Puede completarse con radiografía de cadera.
El tratamiento no es curativo, pero tiene como finalidad paliar los síntomas. Pueden combinarse medidas físicas con medicamentos, y en casos más severos se puede recurrir a cirugía.
Es recomendable que visite a un reumatólogo para confirmar el diagnóstico. Los signos de complicación son: dolor persistente que no varía con el reposo, dolor nocturno, rigidez matinal superior a 1 hora, antecedentes de cáncer o de enfermedad del tejido conectivo.
- M. Figueroa. Artrosis. Farreras Rozman. Medicina Interna. Volumen I. Duodécima edición. 1038:1043.
- David T. Felson. Osteoartritis. Harrison. Principios de Medicina Interna. Volumen 2. 19ª Edición. 2228:2233.

