Es una infección causada por una bacteria del género Brucella.
El origen de la infección suele ser la ingesta de leche o quesos no pasteurizados o por contacto con animales infectados, por eso es más frecuente en personas que trabajan como ganaderos, veterinarios o en laboratorios.
Al inicio, los síntomas pueden ser parecidos a los de una gripe, con fiebre, dolores musculares, dolores articulares y cansancio. La fiebre es típicamente ondulante, apareciendo y desapareciendo en el tiempo; puede mantenerse así durante semanas. Además puede acompañarse de pérdida de apetito, insomnio, irritabilidad y/o sentimientos de tristeza.
El diagnóstico puede ser complicado al tener síntomas tan generales. A veces se etiqueta de fiebre de origen desconocido. Se puede confirmar con el crecimiento de la bacteria en cultivos de sangre y/o con pruebas serológicas.
El tratamiento se basa en una combinación de antibióticos. Se pueden asociar analgésicos para control del dolor, antitérmicos para el control de la fiebre y reposo en cama.

