Virus de la viruela del mono

Urgencia media
-Moderadamente grave

Es una infección vírica que afecta a animales y que ocasionalmente, puede trasmitirse al ser humano. Es causada por el virus de la viruela símica, originario de zonas de la selva tropical en África central y occidental.

El contagio entre personas se produce por contacto con lesiones de la piel, por saliva, gotículas respiratorias en contactos cara a cara estrechos y por materiales contaminados por el virus, como por ejemplo la ropa de cama.

Inicialmente suele manifiestarse con fiebre, malestar general intenso, dolor de cabeza y dolor lumbar. En un segundo tiempo aparecen lesiones en la piel en forma de vesículas o ampollas, que a diferencia del virus clásico de la viruela no cambian a una forma de pústiulas y costras sino que mantienen su estado de ampolla. Las lesiones generalmente se inician en la cara y mucosa de la boca, y posteriormente se extienden al tronco y extremidades. La erupción se acompaña de una inflamación diseminada de los ganglios linfáticos.  

El diagnóstico es clínico, mediante el interrogatorio y la exploración física de las lesiones. Se confirma por cultivo de la lesión, realizando pruebas de laboratorio (reacción en cadena de la polimerasa o inmunohistoquímica) o mediante microscopia electrónica.  

No existe un tratamiento específico por lo que el tratamiento se basa en una correcta hidratación y analgesia para control de los síntomas. Aunque no se ha confirmado su eficacia, parecen ser útiles los antivirales Tecoviramat, Cidofovir y Brincidovir. La vacuna de la viruela se considera eficaz para prevenir la viruela del mono. 

Referencias bibliográficas
Nolen LD, Osadebe L, Katomba J, et al: Extended human-to-human transmission during a monkeypox outbreak in the Democratic Republic of the Congo. Emerg Infect Dis 22 (6):1014–1021, 2016. doi: 10.3201/eid2206.150579.
Autor
Dra. Maria Eugenia Rodriguez
Copyright
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Síntomas

    Ampollas mayores de 0,5 cm


    Erupción en piel


    Dolor de cabeza


    Dolor muscular generalizado


    Ganglio inflamado

Recomendaciones prehospitalarias

Reposo relativo, descansar hasta que los síntomas disminuyan.
Mantener una hidratación de 2 litros por día.
Consumir analgésicos o antiinflamatorios de venta libre.